Hello KL!

 Wow...

La última vez que publiqué en este Blog (Dios mío, qué viejo estoy), fue en 2009. Un 26 de Febrero de 2009 para ser más exacto.

Hoy, 13 años después, me encuentro de nuevo aquí y escribiendo desde otro momento, completamente distinto de mi vida. 


Desde el piso 26 de una residencia temporal, con una vista futurista (a ver, veamos, tengo 35 años y viví muchos años en México), con la computadora apoyada sobre una silla, vistiendo solamente unos boxers flojos y una playera de deporte (me he quedado sin ropa limpia), emprendí un viaje al pasado, a la reminisencia de un instante que parece ocurrió hace demasiado tiempo.


Disculpa, Javier del futuro, por la melancolía con la que escribo esta entrada. Creo que la última vez que ví esas fotografías (remontémonos a las entradas anteriores) fue exactamente cuando las subí. 

En ese entonces, ¿quién era yo? Si mal no recuerdo (y no confiaría mucho en mi memoria) era un soñador. Sí, tenía muchas ganas de hacer cosas. De salir. De conocer gente. De probarlo ABSOLUTAMENTE todo. Hice cosas locas, como caminar borracho en la madrugada en una ciudad desconocida. Hice cosas honorables, como asegurarme que una chica borracha llegara a salvo a su destino, y luego hice una cosa honorable al alejarme del patán que sugirió que la dejáramos en el taxi. También recuerdo haber caminado por la selva con nada, excepto una mochila llena de ropa vieja, y al llegar a la playa haber dormido una semana en una hamaca. También recuerdo haberme enamorado de un alemán herido, aún recuerdo su cabello rojizo y su sonrisa de oreja a oreja. Aún recuerdo los cigarrillos que fumaba en Colombia, y los cigarrillos que fumaba en Londres, y los que fumo ahora en esta nueva ciudad a la que aún no puedo reconocer como mi nuevo hogar, pero que lo es. Tampoco puedo creer que mi hermana ya no esté. Si ella viviera, estaríamos tan cerca el uno del otro. Pero supongo que siempre lo estamos, a través de la música, porque sé que ella me habla a través de ella. Ella me dice que de repente me visita para ver en qué ando y de pronto no me duele tanto. 

Pero estoy de viaje, supongo que uno siempre lo está. La vida no es estancarse, siempre uno se está moviendo aunque no lo parezca. Y hoy a tantísimos kilómetros de México, estando tan solo... honestamente no me siento solo. 








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